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viernes, 17 de mayo de 2013

Cómics que no dejaría I


            No os voy a decir que no leáis los cómics de los que voy a hablar. Esta simplemente es una pequeña lista de lecturas que no recomiendo porque creo que no tienen la calidad suficiente para que perdáis el tiempo en ellos, no son representativos de la época en la que fueron editados o son el peor representante de lo que en aquel momento se estilaba en los cómics.


            Quizás, rizando el rizo, si deberíais leerlos simplemente por labor pedagógica, ya que muchos se derivan de obras maestras y representan la prostitución de una idea puesta al servicio de la moda imperante del momento y como una historia maravillosa puede ser destrozada por un autor que, o bien no ha comprendido el concepto de la obra original, o simplemente es un inútil que está ahí porque es un autor de moda.

            También los hay que no comprenden el personaje que están escribiendo, no conocen su historia y su idiosincrasia. Así que cogen un personaje icónico y desde su primer número le ponen a hacer cosas que van en contra de todo lo contado anteriormente sin pararse a tratar de hacerlo evolucionar de una manera gradual y coherente hacia lo que ellos quieren contar. Simplemente llegan y de un día para otro te lo cambian por completo. Un ejemplo contrario a esto, y que debería de servir de ejemplo sobre como se hacen bien las cosas, es la evolución que han experimentado Lobezno y Ciclope hasta casi ocupar el uno la posición anteriormente ocupada por el otro, y que se ha ido narrando poco a poco a lo largo de varios años.


Uno de los peores representantes de todo lo anterior y de la época “Grim and gritty” son los X-Force de Liefeld. Esta serie era la sucesora de Los Nuevos Mutantes, en la que se narraban las aventuras de los mas jóvenes pupilos del Instituto Xavier y que en sus últimos números estaban viviendo aventuras bastante intrascendentes, pero agradables de leer, de mano de Lousie Simonson. Pero alguien en las alturas debió de pensar que ahora lo que molaba es que los superhéroes fueran duros y no se contentaran con esperar a que los villanos atacaran, sino que debían de ir a por ellos y si era posible hacerles mucha pupa y mutilarlos si fuese necesario. Y el elegido para esta conversión fue Rob Liefeld.
            Su primer trabajo fue la miniserie de Halcón y Paloma para DC, una historia en la que se narraba la aparición de la nueva encarnación de Paloma (el anterior personaje había sido uno de los grandes sacrificados en las Crisis originales) y estaba guionizada por unos correctos Karl y Barbara Kesel. El Liefeld de esta miniserie no es malo, se le ve un tanto verde pero con bastante margen de mejora. Incluso trato de innovar en el ultimo numero, que transcurre en la dimensión de los señores del caos, jugando con las viñetas y haciendo que hubiera que girar el cómic para poder leerlo (Capullo no ha inventado nada), pero que no vimos pues al editor eso le pareció muy raro y moderno y las enderezo. Pero al igual que se le veía lo bueno, también se empezaban a notar algunos de sus famosos vicios y que luego ya desarrollaría hasta la saciedad.

            De aquí pasa a Marvel, donde se ocupa de algunas historias sueltas (Spiderman, X-Men) y entra como dibujante regular en el numero 86 de Los Nuevos Mutantes (sustituyendo a Bret Blevins). La guionista era Louise Simonson, que como ya he comentado, estaba haciendo una serie de historias que no pasarían a la historia, pero que al menos se alejaban del dramón decimonónico de la serie madre. Sus personajes eran adolescentes y hacía que se comportaran como tales. Pero llega Liefeld y considera que la serie no mola y que hay que introducir nuevos personajes, y que estos sean más duros, más fuertes y más guays. Así nace Cable, que originalmente iba a llamarse Profesor-X (cuanta originalidad) y al que se le cambia el nombre por otro mas “interesante” y cuya función es la de servir como nuevo tutor a los pupilos mas jóvenes de Xavier (por aquella época a punto de ser rescatado de su estancia en el espacio).

            No se le da ningún tipo de pasado al personaje, ningún trasfondo ni nada remotamente parecido. Para que, si molaba mas y ya nos iremos inventando lo demás por el camino. Así que Liefeld cada vez fue metiendo mas mano en los guiones de Simonson y haciendo que lo que eran las aventuras de unos adolescentes se convirtiera en la genesis de un grupo paramilitar formado por soldados adolescentes y un “maestro” que les empuja a la proactividad frente a las amenazas. Y todo esto aderezado por un Liefeld que cada vez va dejando más atrás las buenas sensaciones anteriores e incide en sus famosos despropósitos: cuerpos irreales, perspectivas imposibles, dientes (de aquí aprendió la Pantoja), ausencia de fondos y que son sustituidos por rayitas cinéticas  y sobre todo contraluces, que bien usados pueden ser un gran recurso gráfico, pero que el usa (y abusa) para ahorrarse el dibujar los personajes.


            Cada vez va metiendo más mano en los guiones y logra hartar a la guionista, que se planta ante Bob Harras y le plantea un ultimátum: o él o yo…y Harras se queda con él, que es más guay y encima tiene a la gente loquita (y esto termina de hundir a Claremont, que ya estaba un tanto hastiado de las nuevas estrellas y le hace pensar que él será el siguiente en salir…cosa que así sucede). Sí, la serie se había convertido poco a poco en un superventas y era una de la más “hot” de la editorial. Así que Liefeld se queda con la serie para el solito, pero como lo suyo es plantear cosas guays pero no guionizarlas, le ponen de co-guionista a Fabian Nicieza, un tipo con muchas tablas y al que siempre me he imaginado tirandose de los pelos cada vez que le llegaba el Plot de Liefeld.

La serie va viento en popa y se decide que, ya que tiene una nueva dirección y que el mercado del cómic se encuentra por las nubes, se cancele y se lance una nueva llamada X-Force. Un éxito: 4 millones de ejemplares vendidos (hay trampa, ya que se regalaban Trading Cards y había que comprar varios ejemplares para hacerte con todas…y muchos compraban varios ejemplares para guardarlos y luego especular con ellos). La serie arranca como a Liefeld le gusta: los personajes atacando de manera preventiva a los malos, con poses muy chulas, personajes ultra-violentos que cortan manos y cabezas como si nada y diálogos muy duros y molones...y ya. No hay una idea de fondo ni una dirección en la que avanzar, todo ocurre porque a Liefeld le mola que ocurra. Aparecen malos muy malosos que no sabes de donde vienen y hacia donde van, pero son muy chulos y amenazantes.


            Rediseña a los personajes dándoles nuevos trajes…que son iguales y que solo se diferencian en el color de las rayitas. A ver Alberto, que si son un grupo todos han de tener una cierta coherencia en su ropa…si, pero es que ocurre con los trajes de los buenos y los malos, que tienen trajes con diseños parecidos. ¿Para que romperme la cabeza con diferentes diseños, si he hecho uno que es la ostia de guay?, pues lo voy adaptando y listo…así me queda más tiempo para irme a surfear y enseñar el culo en un anuncio de Levis.

            La nueva serie es un despropósito tras otro. Jim Lee también se había hecho cargo en solitario de la nueva serie de los X-Men, pero se le veía que tenía un plan: arcos cortos (de unos 3 o 4 números) y que iban enlazando unos con otros, dejando atrás las historias a largo plazo y que duraban años de Claremont. Pero en el caso de Liefeld no se ve nada de esto, no hay arcos ni una dirección clara. Hay un par de malos que tienen unos planes muy chungos, pero no se avanza en nada, todo son peleas tras peleas y cosas muy chungas. Menos mal que luego vinieron otros autores (Nicieza cuando se quito los grilletes) y arreglaron los desperfectos y lograron dar algo de profundidad a los personajes que el había creado y que merecían la pena (Masacre, Domino y en menor medida Dyscordia) y hacer desaparecer a otros para siempre (casi todos los demás).

            Si al menos el dibujo acompañara habría sido mas llevable la cosa (al Batman All-Star me remito) pero es que Liefeld va haciéndose más perezoso en cada numero. Si ya antes las poses, las perspectivas y la anatomía resultaban cuando menos sonrojantes, en cada numero van empeorando hasta momentos verdaderamente históricos. Y a esto hay que añadirle una falta, cada vez más notoria, de ganas de trabajar y que le hace mostrar cada vez más a los personajes a contraluz para así tener que dibujar los mínimos detalles posible (y si es posible dibujar solo la silueta, pues no se corta).


Y no vamos a hablar de los “homenajes” a otros dibujantes directamente calcados de sus viñetas. Puedes coger sus cómics y tirarte horas y horas buscando homenajes a otras viñetas. Y cuando termines con ellas, puedes seguir con los homenajes que son los personajes que creó en Image y Awesome…y luego tirarte horas hipnotizado mirando las tetas del Capitán America.

En definitiva, una serie que aúna lo peor de la llamada época “Grimm and gritty” inaugurada por el TDKR de Miller y que todos trataron de copiar, pocos lo consiguieron y menos lo entendieron. Un cómic que no recomendaría a nadie y que tampoco prestaría porque solo merece la pena como objeto histórico para comprender los males que asolaron la industria del cómic a finales del siglo XX y que llevaron a Marvel al abismo (de poder absorber DC a casi ser absorbida por ellos).

Y aún así le tengo cariño a esta serie, la guardo en mi biblioteca y de vez en cuando la echo un vistazo. No deja de ser horrible y un ejemplo de lo que no hay que hacer, pero no puedo evitar recordar los buenos momentos que me hacía pasar y las maneras en que alguno de estos números llegaron a mis manos.





miércoles, 10 de abril de 2013

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Hace un par de años DC (bueno,mas bien Dan Didio) decidió reiniciar toda su continuidad y relanzar su universo. Esta es una decisión arriesgada y que no suele verse en el cómic, pero que en DC es algo normal y en los últimos 30 años lo ha hecho unas cuatro veces.


DC nunca ha tenido el concepto de continuidad que tenia Marvel, su universo no estaba nada cohesionado como el de esta última. Sus historias raras veces tenían efectos en los números sucesivos de las series, y ya no digamos en el resto de las series. Eso si lo veíamos (y lo vemos aún) en Marvel.

Y por si esto no fuera suficiente, en un momento dado, alguien decidió que quería contar historias que en la editorial no le dejarían ya que trastocaban el status quo del personaje: casar a Superman, hacer que Batman tuviera una hija, matar a Batman (si, lo de Morrison no es nuevo) y cosas así. ¿Y que hizo para que le dejaran publicarlas?, pues dijo que transcurrían en tierras paralelas. Y así se abrió la caja de los truenos: cada vez que alguien quería hacer algo distinto se inventaba una nueva tierra en la que las historias mas inverosímiles podían suceder.

Y en un momento dado DC decidió recuperar a los héroes de la Edad de Oro de los cómics (los años 30 y 40) y hacerles convivir con sus sucesores, así que se les metió en otra tierra. ¿Por qué?, pues no se, pero será quizás porque los personajes de los cómics no tienen hijos o ayudantes que les sucedan (a veces ocurre que les sustituyen, pero es por poco tiempo).

Así que había veces que te comprabas un cómic de DC y no sabias que tierra estabas leyendo, si esa historia tendría alguna repercusión o seria pasto del olvido tan pronto como cerraras el cómic y lo guardaras. Y mientras Marvel triunfaba (y vendía cada vez más) con su universo cohesionado (el ejemplo más claro de cohesión lo tenéis en las vacas Skrull de Los 4 Fantasticos y que al cabo de casi 20 años juegan un papel importante en Los Vengadores y que otros 20 años mas tarde dieron lugar a una miniserie).

Y alguien en las oficinas de DC dijo que eso no era posible (la situación llego a estar tan mal que Marvel casi acaba haciéndose con los derechos de algunos de los personajes más importantes de la compañía), así que decidieron solucionarlo haciendo que sus cómics fueran más fáciles de leer.

¿Y eso como se hace?, pues se destruye el multi-universo dejando una sola tierra. Se coge a los personajes y se les reinicia, volviendo a contar de nuevo sus orígenes, quedándose con las mejores ideas del antiguo universo y modernizándolas. Además se contrata a grandes autores (Byrne, Perez, Wolfman, Miller, Giffen, Maguire, etc…) y se les deja cierta libertad creativa. Pero se arrastraron errores: personajes heredados del anterior universo que no encajaban con el nuevo y cuyos orígenes darían más adelante problemas (Wondergirl, Powergirl, Hawkman), grupos cuyo origen incluían a personajes que ahora no existían y que alteraban su esencia (La Legión de Superhéroes).



Todo parecía funcionar bien, los primeros años iban como la seda. Los cómics eran fáciles de leer, siempre sabias en que mundo estabas y hasta había eventos de una serie que se reflejaban en otra. Pero los elementos que habían quedado del anterior cada vez chirriaban mas y poco a poco se notaban las grietas en el nuevo universo.

Así que unos años más tarde se sacan un nuevo evento: Hora Cero (al que además subtitularon como continuación de Crisis) para tratar de arreglar la nueva continuidad y en muchos casos se retocaron los orígenes de los personajes (lo que hizo que historias contadas unos pocos años antes ya no sirviesen para nada) o se dieron nuevas explicaciones a su existencia y que más que arreglar la continuidad la embrollaran aun más e hicieron que esos personajes fueran radioactivos para quien quisiera trabajar con ellos. Lo único verdaderamente funcional de la miniserie era una tabla temporal en la que se trataba daba una cronología de los sucesos ocurridos desde las Crisis.

Y mientras también se publicaban historias alternativas de los personajes, pero esta vez para no cometer los fallos del pasado y embrollar la continuidad  se creo el sello Elseworlds, en el que se englobaban estas historias. Y que queréis que os diga, eran en muchos casos mejores historias ya que los autores eran más libres de contar lo que querían y estaban fuera de la cada vez mas dañada continuidad.

Una de las consecuencias de las Crisis es que nadie recordaba que había sucedido, no tenían el conocimiento de que había existido una historia anterior y ni siquiera sabían de las propias Crisis. Pero parece que esto a Geoff Johns no le gustaba mucho y decidió crear las Crisis Infinitas aprovechando el 25 aniversario de las Crisis Originales.

¿Y que se le ocurrió hacer?. Pues traer de vuelta a cuatro personajes del final de las anteriores Crisis, decir que unos golpes en la barrera que les separa en nuestro universo son los culpables de algunos de los desbarajustes, cargarse personajes carismáticos por eso de que una Crisis no es una Crisis si no mueren personajes importantes y hacer un reinicio light.


¿Y como haces un reinicio light?. Haces que los personajes lo pasen muy muy mal, que estén a punto de matarse entre ellos y una vez terminada la saga, los reconcilias y cuentas que se van a coger un año sabático…que no se vera reflejado en el tiempo real (a ver quien tiene huevos a no publicar las series de Batman y Superman en un año) pero si en las tramas, por lo que puedes hacer que cambien sus formas de ser e introducir nuevos elementos, lo que hace que “casi” sean personajes diferentes.

Y para terminar de embrollar las cosas, resulta que Johns también tenia nostalgia de las tierras paralelas, así que hace que a raíz de los hechos ocurridos al final de la historia vuelvan a surgir 52 tierras paralelas. Con dos cojones: no se que hacer con ellas pero ahí las tienes, y para que a nadie se le ocurra nada voy a publicar un listado con lo que ocurre en cada una (es mi juguete y si lo quieres usar has de aceptar mis reglas). Y lo peor de todo esto, es que al final casi ni se usaron (Johns un poco y algo mas en la serie que le dieron a Booster Gold).

Pasan los años, hay unas nuevas Crisis (Infinitas en este caso) obra de Morrison que no añaden nada y solo sirven para cargarse a Batman (algo que se podría haber hecho en su serie y que sin leerla no se entiende su muerte aquí) y poco mas (y que recomiendo leer bajo los efectos de algún acido, porque así gana muchísimo la historia).


Aquí hay que hacer un pequeño paréntesis en la historia y comentar dos hechos que habían sucedido en estos años: Warner cada vez tenia más poder en la editorial y gracias a las taquillas de películas como Spiderman y el Batman de Nolan, los cómics empiezan a verse más como una estupenda fuente de blockbusters cinematográficos. El otro hecho es la compra de Wildstorm por parte de DC, lo que hizo que tuviera un nuevo universo, que se mantenía separado del suyo y lo más importante: Jim Lee entraba dentro del staff directivo de la editorial y esto tendrá mucha importancia en el futuro.

Y llegamos al año 2011. Johns es el amo y señor de DC, hace lo que quiere y resucita a quién quiere, y poco menos que es el arquitecto único de la editorial. Y es que se lo había ganado, ya que serie que tocaba serie que vendía como churros y normalmente recibían los parabienes de la crítica. Pero no puede estarse quieto y decide que hay que retocar el pasado de Flash, que no le gusta nada de nada eso de que su madre fuera asesinada. Y decide hacer un evento llamado Flashpoint en el que Flash al tratar de evitar su asesinato aparece en un mundo distópico al mas puro estilo “Era de Apocalipsis”, siendo él y los otros velocistas los únicos que recuerdan la existencia de un mundo diferente.

La idea de la historia no es mala, pero su realización es pésima. Todo ocurre a velocidades muy altas, no sabes de donde salen los personajes y a donde van una vez que desaparecen (casi todos tenían serie limitada propia y paralela, pero que no añadía nada a la historia principal) y el causante de todo y el porqué esta cogido por los pelos y ya cansa, porque llevaba haciendo lo mismo desde hacia varios años. Se salva el dibujo y los rediseños de algunos de los personajes. Y de las miniseries solo se salva la de Batman, hecha por Azzarello y Risso, que directamente se dedican a hacer lo que más les gusta y se alejan del crossover.

Parecía que todo se iba a quedar en un whatif más, pero en las ultimas páginas viene la bomba: la serie es en realidad el vehículo para un nuevo reinicio de la continuidad en DC. Y no es algo que se haya ido preparando desde el principio, sino que se nota que es una decisión tomada sobre la marcha según se analizaban las ventas y se veía que se podía aprovechar la resolución de la historia. Un final que sin esa pagina que resetea todo el universo se puede leer de manera coherente.

Así que se decide borrar casi 30 años de historias, fusionar los universos de DC, Vertigo y Wildstorm y crear una nueva línea temporal en la que todos los personajes inician su historia desde cero. En algunos casos se contarían los orígenes y en otros no, lo cual es normal: ya nos sabemos el origen de Superman y Batman de memoria y poco se puede añadir a unas historias icónicas y que hasta los no lectores de cómics se las saben.

Pero esto es la teoría. ¿Vas a contar de nuevo todo?, ¿vas a poner superhéroes inexpertos durante un año o más en las principales cabeceras?, ¿cómo cuadra eso con las películas que esta preparando Warner?...Ya esta, hacemos que unas series transcurran varios años antes y otras que transcurran en la “actualidad”, y se quedaron tan panchos.

Así que tienes Action Comics y la JLA que transcurren         unos 5 años antes que el resto de las series, las series de Batman no sabes que cronología llevan entre ellas (en una presentan al Joker y en la otra ya es un viejo conocido), Morrison se pasa el reinicio por el forro y sigue con sus planes en Batman Inc. (corred a comprarla si no la tenéis) y Snyder hace lo mismo, ¿Aquaman transcurre antes que la JLA o después de la formación del grupo?, Wonder Woman en su serie es como debe de ser y en otras no pasa de ser un florero con largas piernas.


Para rizar mas el rizo, se supone que han pasado 5 años y en Batman nos encontramos con que en esos años ha habido 3 Robin, uno de ellos ahora es Nightwing, que ya es un tío entrado en años (y no hablamos de que Bruce haya tenido tiempo de conocer a Thalia y tener un hijo sin saberlo…y sin ser Batman). Pero es que además nos dicen que hay cosas que si han sucedido: el Joker si disparo a Barbara, la dejó paralítica, se curó y volvió a ser Batgirl. Supongo que no tenían huevos a enfadar más aún a Moore cargándose esa maravilla que es La broma asesina.

Y dejo para el final las series mimadas de Johns: el universo de Green Lantern y demás linternas de colores. Aquí es que no hay reinicio ni nada. Los numeros 1 de las nuevas series son continuación directa de los últimos números del anterior universo. Así que como quieras iniciarte en ellas y esperes poder hacerlo con el reinicio de la franquicia no vas a saber que es lo que esta pasando y porque esta pasando.

Y no voy a hablar de los autores que han puesto para relanzar las series, porque ya es para pedir que paren el tren, bajarse y volarlo en pedazos con la cúpula directiva de DC dentro. Si haces un reinicio tratas de tener a los mejores para que una vez pasada la euforia de los números 1 de las series estas no bajen mucho sus ventas después. ¿Y que hacen?, pues traer a los autores que casi hunden la Marvel de los años 90 y darles series a cascoporro porque son de los que no se quejan cada vez que sus editores, o los jefes de los editores, les pidan cambiar las historias que tenían pensadas hasta la extenuación. Y luego están las decisiones de poner y quitar autores de series que venden más o menos bien para quince minutos después volver a dejarlos en su puesto.

En definitiva, un reinicio fallido, falto de calidad en la mayoría de las series (se salva el Batman de Morrison, un par de series de Batman, Aquaman, Wonder Woman y la Liga de la Justicia Oscura...y creo que no me dejo ninguna, de 52 en total), confuso en su cronología (Morrison tuvo que inventarse como consiguió Superman su traje ya que no le avisaron que en la otra serie ya lo llevaría y como sería) y sacando de su órbita a personajes ya establecidos y a los que aun les quedaban muchas historias por contar.

Y mientras Marvel haciendo su propio “reinicio” manteniendo toda la continuidad, pero dando un vuelco a sus series, poniendo a personajes en situaciones que antes no habían vivido y lo más importante: con sus principales autores en series que nunca antes habían tocado para así insuflar nuevas ideas y no volver a caminar por argumentos ya trillados. Y además no parece haber mucha ingerencia por parte de los editores y los autores saben a donde quieren ir. Cada día parece un universo mas a diferencia de DC, que funciona por familias, y en muchos casos estas son bastante disfuncionales.

martes, 5 de febrero de 2013

6 - Los 4 Fantásticos de Lee y Kirby


            En noviembre de 1961 llegaba a los kioscos americanos un nuevo cómic de superhéroes que venía a aprovechar la estela creada por la llamada “edad de plata” de DC cómics y que en esos momentos tenia por bandera cómics como Superman, Batman y Flash (donde se introducen las tierras paralelas en el “Flash de dos mundos”), pero con unos momentos de acusada infantilidad bastante sonrojantes (culpa de “La seducción de los inocentes” de Wertham).

            Pero, ¿qué hace a este cómic especial?.  Varias cosas: son una familia, no un grupo de diferentes héroes que se unen ante una amenaza contra la que no pueden en solitario. Tienen problemas e inquietudes en las que la gente se puede ver reflejados: discuten, desayunan juntos, van de compras, etc...

            Pero lo que verdaderamente fue revolucionario (y le hace merecedor de estar en mi lista) es la inauguración de algo que será un quebradero de cabeza en el futuro: la continuidad.

            Hasta estos momentos la continuidad brillaba por su ausencia en los cómics. Había algunos casos, pero eran ínfimos y como mucho podían afectar a unos pocos números (Bucky se rompe una pierna y esta dos números de “baja”) pero que no se usaba como herramienta para construir historias (y universos) a su alrededor.

            Stan Lee decide que sus nuevos héroes, y que inician el sello Marvel Cómics, lleven como bagaje todas las aventuras que vivan y que tendrán repercusiones en sus futuras historias. Y para que la gente no se líe, decide que cuando algo venga de una historia pasada se indique en un recuadro, para que así los lectores puedan retroceder hasta esa historia y ver esos hechos a los que se hace referencia.

            Poco a poco va extendiendo este método a todas las series que va publicando en la Marvel. Al principio es muy fácil:  él es el escritor de casi todas las series (bueno, escritor es mucho decir…digamos que daba las ideas, los dibujantes plasmaban esas ideas y el añadía a posteriori los diálogos) pero que cuando las series se masificaron y ya entraron multitud de guionistas la cosa se volvió un tanto infernal y era mas fácil encontrar fallos en ella que un acierto (Marvel creo un no-premio para los lectores que detectaran estos fallos y los denunciaran).

            La continuidad es lo que ha hecho a los cómics de hoy lo que son: no solo se recuerdan anteriores enfrentamientos con los villanos (y sus resurrecciones) sino que todo el bagaje personal de los personajes se ha ido sumando hasta hacerlos como son hoy en día.

Sin la continuidad seguramente Peter Parker seguiría en el instituto, pero gracias a la continuidad le hemos visto pasar del instituto a la universidad, de trabajar en el Bugle a pasar a un laboratorio tecnológico, a no olvidar a Gwen Stacy y que su muerte aun le pese en determinadas situaciones. Pero la continuidad no hace solo interesantes a los héroes, sino también a los villanos: el Duende no seria lo mismo sin la muerte de Gwen que sin ella, sin los diferentes encuentros que tiene con Spiderman y cuando descubre quien es Spiderman no lo olvida, como si le ocurría a Lex Luthor con Superman.

Y la mayor idea de continuidad la introdujo también su “creador”: si Los 4 Fantásticos son una familia, y Reed y Sue pareja, ¿por qué no hacer que se casen y tengan un hijo?. Así refleja Lee la vida real en los cómics.

En definitiva, un gran cómic que Panini esta reeditando en formato Gold, y que aunque nos puedan parecer un tanto ingenuos hoy en día, son muy disfrutables por ser aventuras de ccff total sin mas complicaciones (los líos de continuidad vendrían mas tarde)